Le secuestramos la mitad del titular a la obra del genial Fernán Gómez y ponemos a las pocas bicicletas que quedan a rodar por el asfalto. Por ahorra. Coches hay demasiados y gastan. Y contaminan. Y se atrofia el organismo por no ejercitarse. Las bicis son el futuro. Es posible que el ministro Sebastián ya haya hecho el encargo a fábrica. Que fabriquen muchas bicicletas, que las va a regalar, como regaló las bombillas, a los ciudadanos. Sin límite de edad. Para ahorrar energía, mejorar la salud con el ejercicio físico y evitar la polución que producen los automóviles.
La obra “Las bicicletas son para el verano” relata la vida tras la contienda armada de este país. El hambre, el miedo y la pobreza abundan en esta obra que es el vivo relato de lo que sucede en las guerras, es decir, lo que padecen las personas que tienen que estar en sus casas intentando seguir adelante. No pretendo comparar los tiempos ni las sociedades. Pero como el Gobierno nos bombardea cada día con alguna ‘iluminada’ idea para ahorrar energía, las bicicletas pudiera ser una solución. Habría que decretar un nuevo límite de velocidad porque así no se recaudaría en multas, pero eso es fácil poner en vigor. Se rebaja el límite a veinte kilómetros a la hora. Se suprimen las gasolineras y en su lugar se ‘regalan’ las gomas de las ruedas. Puestos a improvisar que lo aprueben mañana en el Consejo. Y que no se olviden de los parches, la lija y el pegamento.
El ‘plan de ahorro energético’ elaborado por el Gobierno está en marcha. No fumar, para no gastar saliva. No correr, para no gastar gasolina. Apagar la luz, así se corre menos. Regalar neumáticos, así con los viejos se hacen hogueras. Y si llega la necesidad de interrumpir el suministro el Ejecutivo tiene ‘pensado’ regalar bicicletas, que poseen luz autóctona. Todo un programa de ‘iluminadas’ ideas para hacernos la vida más agradable. Y para ahorrar, que lo importante. También se puede ayunar e ir andando.