Lleva la Unión Europea muchos meses a la deriva, sin rumbo, sin líder que la dirija. Porque Merkel está desbordada con lo suyo, que no es poco, y a Sarkozy le queda demasiado grande liderar Europa. Desde que saltó el problema griego la UE lleva cuatro meses mareando la perdiz. Y ahí se ha equivocado. Con los titubeos han dado pábulo a los mercados y a la especulación. El papel de Merkel y Sarkozy no ha sido muy acertado.
El Ecofin ha pedido a Grecia unos sacrificios casi imposibles de lograr. Pero estos señores del Ecofin, que tan serios y trascendentes se ponen para exigir sacrificios a otros, ¿son capaces de hacer lo mismo en sus propios países? Permítanme que lo dude. ¿Cuánto tiempo tienen para reformar el sistema de pensiones Francia y Alemania? El que quieran. Pero a Grecia se le pide que sea en tres meses. ¡Qué irracionalidad! ¿Qué se hará con España? Porque parece que ya estamos a la puerta. Al menos es lo que dice la prensa alemana. Esperemos que no pidan lo imposible.
Y un imposible es reducir el déficit al 3% en tres años. Y un imposible es pagar el dinero que nos prestan al 5 % ó 6% para hacer negocio, cuando a ellos se lo prestan al tres.
Ha sido importante la creación del Fondo Monetario Europeo, de Inversión y Solidaridad solicitado en su día por el eurodiputado Guy Verhofstadt. Algunos problemas evitará y, al menos, el dinero del rescate será a un interés razonable. Por fin ha hecho algo loable el Parlamento Europeo, porque los ciudadanos europeos nos preguntamos, no si n razón, para qué sirve ese Parlamento en Bruselas, sino es para bostezar.
¿En qué emplea Grecia el dinero recibido? ¿Para crear riqueza o para comprar armamento? Su ‘enemistad’ con Turquía es preocupante. A lo peor sólo lo utilizan para pagar los intereses de la deuda. Si es para armarse, yo, como M. Thatcher “quiero que me devuelvan mi dinero”.