El espíritu que promueve el movimiento 15-M es respaldado por personalidades como Stephane Hessel, José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Eduard Punset, Vicenç Navarro, Carlos Taibo y un montón de gente crítica, intelectuales, artistas, escritores e, incluso, políticos descontentos. Libros como ¡Indignaos!, Reacciona, Delito de silencio: ha llegado el momento recogen la actualidad y ponen de manifiesto la relevancia de este proceso que debería mantenerse vivo.
Pero no equivoquemos la dirección. Mantengo que la ausencia de un líder ideológico le hace perder fuerza No va encauzado. Las asambleas están muy bien. Cada cual hemos hecho las nuestras en la universidad y otros lugares. Pero no son la panacea. Ni el movimiento M15 es el sumum ideológico y democrático. Los grandes temas se discuten también en foros y de deciden en el Congreso. Si todo el potencial se encauza tendrá voz, sino se lo llevará el viento como tantas ilusiones juveniles.
La evolución del campamento ha ido a peor. No son los mismos que la primera semana. Ni el ambiente. Ni las ideas, ni las personas. Más organización, menos utopías. Hora es ya de levantar el asentamiento. Mucho tiempo y pocas reivindicaciones serias y realizables. Okupas, indigentes, perros, porros y más de una docena de impresentables se han apoderado de parte del campamento. Esto no es el M15, ni sus aceptables, algunas, reivindicaciones. El movimiento tendrá vida si se encauza su energía. Que no se agoste. Hoy he visto más vida. Ha vuelto a salir el sol. El Sol flota la energía. Pero sin cables que la acumulen en la central. Y la distribuyan. No equivocar las dianas de la protesta. Dejarse llevar por algunos nostálgicos no conduce al futuro. Se retrocede y el pasado no existe. Mañana es lo importante. Y volverá a amanecer en Sol.