Este Gobierno no para. Prohíbe, prohíbe y sigue prohibiendo. Pero no contento con eso ahora quiere censurar. Sí, censurar. El gobierno de Zapatero tiene entre sus próximos objetivos la creación de un Consejo Estatal de Medios que se encargará de vigilar los contenidos de las televisiones. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Estalinismo puro. ¿Pero en Moncloa no soplan tiempos de libertad? Parece que no. Soplan viento estalinistas, de control y censura. Nunca imaginé que esto sucediera. Superamos el franquismo, la transición y al mismísimo Fraga. Y vienen ustedes ahora con el viento de la censura como bandera. ¿Qué pretenden dejar como herencia? ¿Otra Ley Fraga, pero estalinista? Los candados se rompieron en la transición aunque ustedes, en Moncloa, no se hayan enterado.
El ministro Ramón Jáuregui (quien te ha visto y quien te ve, Ramón), que recordemos Zapatero lo mando al exilio monetario de Europa, anunció que es necesario abrir una “reflexión sobre los contenidos que emiten los medios porque hay espacios en los que se vulnera la dignidad y eso hay que regularlo”. Quiere decir controlarlo. Parece, señor Jáuregui, que últimamente va usted de lanzadera de todos los bodrios-ocurrencias que se paren en Moncloa. Está desconocido. Será que tiene que pagar el rescate de Europa y el cargo de ministro que ya no soñaba con tenerlo. Pero está usted muy desconocido.
No parece que tengan claro en Moncloa qué es la libertad. Y mucho menos la libertad de expresión. Se nota que ninguno de ustedes corrió por la ciudad universitaria delante de los grises (policía franquista). Porque sino no se le ocurriría, señor ministro, decir que existen contenidos televisivos que incorporan “valores devaluados de convivencia” y “climas de crispación y enfrentamiento” que necesitan ser controlados. Serán los que montan sus periodistas serviles. O los que montan ustedes para confundir a los ciudadanos. Su devaluación es tal que ya sólo dan bandazos sin sentido. Su caída es tan pronunciada que se aferran a leyes sin sentido. Controlar al viento. A veces, el poder le cambia la dirección. Pero sólo a veces. Y nunca cuando es fuerte. Sobre todo cuando es el viento de la libertad. Aunque ustedes ya no saben lo que significa.