Mucho se habla y se escribe estos días de la corrupción de miembros destacados del partido Popular, de las dimisiones, de las manifestaciones de su lider Mariano Rajoy, de lo muda que se ha quedado Esperanza Aguirre, de las detenciones de Garzón, etc., etc.
Pero, ¿el punto de mira, por utilizar un símil armamentístico (ya que ministro y juez han ido de caza) a quién está apuntando? ¿A Esperanza Aguirre? (“Dimite por favor que, si no, lo tengo que hacer yo en dos días” parece que le dijo Esperanza a la teniente de alcalde de Boadilla, María Jesús Díaz). Claro, Panero, el alcalde de Boadilla, había amenazado a Granados con tirar de la manta sino se iba María Jesús.
Mucha historia, mucho dinero y mucha porquería que va ‘increscendo’ y amenaza con llevarse por delante a la mistad, por lo menos, de los miembros y ‘miembras’ del PP. Entonces, ¿a quién apunta el rifle (metafóricamente, claro) de Garzón? ¿Y el de Bermejo, que también estaba de caza? (También como metáfora, no vayan a pensar que por ir a asesinar muflones, que no a cazar -la caza es otra cosa- los estamos obligando a disparar).
Mi escasa intuición dice que a Alejandro Agag. Seguro que me equivoco, pero la intuición de cazador dice que apuntan a Agag. Y, de paso, queda salpicado su suegro. Dos por uno. Aunque Aznar esté totalmente al margen la duda saltará y quedará salpicado. Y como lo explica mucho mejor un artículo de El plural.com, me permito el atrevimiento de reproducirlo.
Es éste:
Se estrecha el cerco sobre Agag: hasta cinco de los caídos en la trama de corrupción estuvieron en su boda en El Escorial
A.V.
El escándalo de corrupción con epicentro en Boadilla está provocando, entre otras cosas, que el cerco sobre el yernísimo Alejandro Agag se estreche a un ritmo imparable. Agag intentó ya desvincularse del personaje central de la trama, Francisco Correa, pero lo va a tener más difícil a la hora de separarse de otros como María del Carmen Rodríguez Quijano –esposa de Correa-, Álvaro Pérez –organizador precisamente de dicho enlace-, el ex consejero de Deportes de Madrid Alberto López Viejo o de una interesante figura como es la del emprendedor Jacobo Gordon.
Lo desmienta o no, resulta ya difícil negar la vinculación de Alejandro Agag con gran parte de los implicados en la trama corrupta con epicentro en Boadilla del Monte. Además de su íntima amistad con Francisco Correa –y, por tanto, su cercanía a la esposa de este y también imputada, María del Carmen Rodríguez-, destaca el hecho de que otro de los imputados, Álvaro Pérez, fuera precisamente el encargado de organizar y coordinar todos los detalles de la boda entre Ana Aznar y Alejandro Agag.
Ni mucho menos
Pero no quedan ni mucho menos aquí los nexos del yernísimo con el entramado. Aunque no se encuentra, por ahora, imputado, el lunes se conoció el cese del consejero de Deportes de la Comunidad de Madrid, Alberto López Viejo. La razón, el conocimiento de que López Viejo habría contratado supuestamente para la Comunidad a algunas de las empresas investigadas por el juez Garzón.
“Beautiful people”
Según ha informado El Mundo, López Viejo y Agag eran miembros destacados del “clan Becerril”, un grupo de la “beautiful del PP”, mayoritariamente prometedores hombres de negocios que lideraban Nuevas Generaciones y estaban apadrinados supuestamente por el ex presidente José María Aznar.
Jacobo Gordon
Del mencionado Clan de Becerril y de Nuevas Generaciones del PP viene el íntimo vínculo –y el más destacado de todos- que une a Agag con otro implicado en la trama: Jacobo Gordon. También según El Mundo, Gordon fue compañero de carrera en Empresariales de Alejandro Agag e, igual que Correa, testigo en su boda con Ana Aznar en El Escorial.
Proyectos conjuntos
No esperaron mucho Gordon y Agag para hacer sus primeros pinitos en el mundo empresarial. Ambos crean en abril de 1993 una sociedad llamada Natko, dedicada a organizar actividades de “paintball”, y que se mantiene en el Registro Mercantil hasta el momento actual. A pesar de ello, esta empresa no llegó a tener actividad, por no conseguir los permisos necesarios para poder llevar a cabo sus cometidos. No quedaron ahí las actividades conjuntas entre ambos: Agag y Gordon llevaron a cabo otro negocio, Columela Gestión, una empresa dedicada a la asesoría “fiscal, legal, económica, de compraventa y construcción de fincas rústicas”.
Vínculo confirmado
La cercanía entre ambos queda subrayada, además, por otras fuentes. De esta forma, según datos provenientes de la investigación a los que ha tenido acceso a El Plural, a Gordon se le conoce como “alter ego” de Agag. Por otra parte, el ilustrativo libro Los PPijos. El turno de la generación Agag, publicado por La Esfera de los Libros, describe a Gordon como un “amigo inseparable de Agag”, una “mano derecha” que “le acompaña en todos los negocios”.
¿Preocupación?
El libro se expresa de modo más contundente con respecto al vínculo amistoso-profesional que existe entre Agag y Gordon: “Gordon, el amiguísimo, ha estado a la vera en todo momento de Agag para solucionar los flecos que este iba dejando”. Con tan estrecha relación con un imputado en tamaña trama de corrupción cabe preguntarse si en el entorno de Alejandro Agag se respirará la misma preocupación que se va adueñando cada vez más de Génova 13.