Estamos en plena crisis y aqui la gente lleva meses hablando de activos tóxicos, aunque nadie sabe muy bien quién los ha expulsado al ambiente para que esté tan contamindado.
Estos activos son un elemento neutro, no tienen sexo ni nombre. Ni siquiera quienes los crean, los bancos, saben de cuál de ellos ha salido.
Sin embargo, me niego a creer que una crisis tan grande la puedan crear unos entes intangibles por sí mismos, sin que haya un sujeto con nombre y apellidos que los genere.
Por eso creo que debemos empezar a hablar de empresarios tóxicos, que haberlos ‘haylos’ y a mansalva. Y no son sólo los que tienen suficiente capacidad de negocio como para lanzar acciones que se compran y se venden en la bolsa, aunque cierto es que estos son de los peores, como en el caso por ejemplo de Luis Portillo, ese inmobiliario que ya nadie sabe dónde está y al que las Koplo este año no le mandarán ningún regalo en Navidad.
Están también los medianos empresarios, que comenzaron como Portillo: que si compro un terrenito por aquí, que si me lo recalifican por allá, que si lo vendo y me llevo una pasta al bolsillico sin haber generado un sólo puesto de trabajo.
De empresarios de este tipo sabe mucho y bien nuestro colega del blog Notitia Criminis , que cada semana da constancia de unos cuantos y les sigue los pasos bien de cerca.
No es fácil hacerlo, pero tampoco tan difícil porque son siempre los mismos los que salen en las mismas obras, amparados por los mismos partidos políticos, por las mismas cajas de ahorro o bancos, incluso, defendidos por los mismo importantes despachos de abogados y, sobre todo, auditados por las mismas auditoras.
Desde hace un año, estos empresarios tóxicos, en su mayoría de la construcción, se han dedicado a meterse en medios de comunicación con varias funciones muy claras, básicamente tres: 1)Investigar a sus enemigos, 2) Chantajear a los posibles anunciantes cambiándoles información a cambio de publicidad y 3) Callarle la boca a cualquier periodista que quiera investigarle a ellos.
Estos son muy peligrosos aunque tengan menos dinero que Portillo. Su toxicidad se esparce con la baba de los caracoles allá por donde pasan y los periodistas, pobres proletarios intelectuales, se ven sometidos y con la obligación de rendirles pleitesía si lo que quieren es trabajar. Aunque aqui hay de todo y algún compañero, al que suelo ver bien de cerca -por ejemplo en mi redacción- le gusta eso de trabajar para “hombres que no cumplen la ley”, rebautizándoles como “el señor presidente de una compañía”.
Por ahora sólo esto. Desenmascarar a estos empresarios va a ser difícil, pero tenemos un proyecto en marcha… Continuará
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Empresarios tóxicos
La dieta de la crisis
Por Patricia López
No hay nada como ver el ejemplo de ejecutivos y empresarios para saber qué hacer en tiempo de crisis:
1. Ejemplo AIG: Coge a tus compañeros y llevatelos a un spa de lujo, con playa y buenas vistas. Por poco menos de medio millón de dólares podréis pensar en positivo sobre cómo afrontar la crisis.
2. Ejemplo Fortis: Reserva en el mejor restaurante de algún paraiso del juego, como Mónaco (en concreto el Louis XV, 3 estrellas en la Guía Michelin, que forma parte del Hotel de Paris Monte-Carlo, el más caro, también, de todo el Principado), y daros un festín de 150.000 euros. Tras las copas y los puros podréis ver soluciones dobles y además echaros unas partiditas.
3. Ejemplo Fadesa: Hacer como el presidente de Fadesa, Fernando Martín, que antes de anunciar la suspensión de pagos y el despido de un total de 500 empleados -en dos tandas, falta la segunda- hizo que sus trabajadores le diseñaran una megamansión con sala de masajes y de tiro (para calmar el estrés). Podéis ver su modelo de vivienda en este artículo (http://www.neg-ocio.com/sitefiles/pdf/260908.pdf), pg.17.
De no seguir estas instrucciones acabaréis así
