Archivos para 24 octubre 2011

24
oct
11

Permiso para los escépticos

No es fácil de entender tanta alegría. O sí. El júbilo y la algarabía de políticos y periodistas revueltos con políticos tras el nuevo (me parece repetido) comunicado de ETA no es fácil de compartir. Aunque están en su derecho de celebrarlo. Pero todos los voceros del poder, del candidato Rubalcaba (y sus lágrimas) y de la banda terrorista no tienen mandato constitucional ni moral para desautorizar a los escépticos sobre la voluntad del grupo terrorista de terminar con su actividad armada. No tienen derecho. Algunos se han olvidado de las anteriores treguas. ¿Les recuerdo la de 1998? Anunciaba, el comunicado, una tregua “indefinida y sin condiciones”. ¿Por qué no la leen de nuevo? Es más ¿Por qué algunos de los voceros progubernamentales no se leen sus propios artículos y crónicas publicadas en diversos medios de comunicación? Entonces se equivocaron. Deseo que ahora no se equivoquen. Pero permítanos ser escépticos a los que dudamos de casi todo y mucho más de las ‘buenas’ intenciones de un grupo terrorista que ya nos ha engañado por lo menos cinco veces.

El 16 de septiembre de 1998 comenzó la que iba a ser la tregua más larga de la historia de ETA, un total de 439 días sin atentados ni amenaza de bombas. El 25 de Octubre se celebraron elecciones en el País Vasco, con una alta participación, el 70,8%, frente al 59,69 de los anteriores comicios autonómicos. Había calado el mensaje de paz. No hubo incidentes y tras las elecciones el PNV se mantuvo como principal fuerza en el Parlamento Vasco.

¡Oh, casualidad! Había elecciones al mes siguiente. ¡Oh, casualidad! Hay elecciones el próximo mes. ¿Buscarán algo? Seguro que sí. Si la tregua sigue el ‘buen’ camino ya veremos qué camino sigue el PNV. Aunque con este partido nunca se sabe. Siempre está en el doblez de la manta. Lo hizo en la República, con Franco, en la transición y lo sigue haciendo en esta democracia. Porque si consigue el entorno de ETA y la propia ETA llegar al Parlamento de España… ¡Uf! Se avecina una legislatura interesante. O ‘estomagante’. Veremos en qué termina este sarao. Porque parece un sarao en bombardeo publicitario del comunicado del pasado fin de semana. Ya nadie recuerda que algunos medios y algunos eminentes columnistas propusieron, en su día, el silencio informativo sobre el grupo terrorista. Todo olvidado. ¡Qué tormento de fin de semana! Me sale ETA por las orejas.

Al igual que en la ya mencionada tregua de 1998, sólo cambia una palabra “indefinido” (RAE: que no tiene término señalado) por “definitivo” (RAE: concluye), tras el actual comunicado del 20 de octubre el grupo terrorista sigue en posesión de sus armas, de sus pasamontañas y haciendo gala de la propaganda gratis que le hacen los medios. No se ha escuchado ni se ha leído que la banda se disuelve. No se sabe a qué se van a dedicar. Si sólo saben matar, si sus chicos no tienen oficio ni beneficio, excepto el anterior, ¿qué van a hacer? ¿De qué van a vivir? ¿Terminarán el secuestro y el chantaje, el impuesto revolucionario y la coacción? Permítanme ustedes que servidor sea escéptico. Muy escéptico. Que hagan ahora los buenos me revuelve el estómago. Que los políticos, aprovechando la campaña, hablen de un nuevo panorama en España y reclamen diálogo me irrita y me decepciona. ¿Otra vez?

Sí, otra vez. Y van… creo que 21 treguas. Desde el Golpe del 23F no han parado de proclamar treguas para rearmarse y luego seguir matando. Van 21 treguas. Demasiadas para creérselas. Demasiados engaños. Demasiadas muertes como para que los presos salgan a la calle. Demasiadas esperanzas truncadas. Demasiada ilusión marchita. Demasiadas decepciones. Otra más, no. Preferimos el escepticismo. Deseamos que tengan razón y se consiga la paz. Pero hasta entonces… Permiso para ser escéptico, por favor.

11
oct
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Señor presidente

El Ejecutivo presidido por Rodríguez Zapatero “ha librado un combate durísimo contra la crisis”, dixit ¡¡Rodríguez Zapatero!! Sí señor, así se despide un presidente. Con altanería. Mirando a los tendidos, robando el aplauso de los idiotas y de sus mesnadas socialistas. Increíble, qué cara más dura. Tiene el atrevimiento de los ignorantes. ¿”Combate durísimo contra la crisis…”? Señor presidente, no tiene usted calificativo.  Recordamos frases como “no hay crisis”, “somos los mejores” o “estamos en la champions league de la economía”. ¿Las recuerda usted? No lo creo, para eso se necesita más capacidad cerebral.

Señor presidente: Se pasó el otoño de 2007 negando la crisis. Entendible, pues ya estábamos en precampaña. Pero siguió en 2008 negando la misma. Había que enfocar la crisis de cara y a cara de perro si era necesario, pero usted pasó de ello, lo negó. “España no está en crisis porque tiene sólidos fundamentos. No hay que exagerar aunque pasen cosas” dijo usted, presidente, el 7 de febrero de 2008. Aún no había renovado el mandato.  Dio lo mismo, señor presidente. La negó, la siguió negando, no tomó medida alguna y, sólo al final, aplicó algunas medidas de urgencia, al dictado de los mercados, de Merkel y de Obama. Ya era tarde, era mayo de 2010 cuando ya estábamos en quiebra. Y seguimos. Pero usted se va entre aclamaciones socialistas. No piensan cómo los deja. No ha sabido irse. Llegó por accidente. Se va porque lo echan, los suyos. “Tanta paz lleves como descanso dejas” dixit el refranero español. Pues eso.

Señor presidente: Es posible que los ciudadanos no le reprochen sus equivocaciones. Tal vez le reprochan su soberbia. Su nunca reconocer sus errores. Su arrogancia. Es posible que nunca soñara ser presidente, los socialistas tampoco, y serlo de golpe y con alevosía le superó. Y en siete años no ha dado la talla. No dio la talla presidente ni al elegir a sus ayudantes. Se ha rodeado de mediocridades. No se los nombro. Las cabezas amuebladas se fueron rápido, en cuanto lo conocieron. Todos los conocemos. Ha subido a cargos de responsabilidad a personas cuyas capacidades están muy lejos de las exigencias ministeriales. Ahí ha llevado el castigo. Ni para servir el café valen algunas de sus chicas. Culpa suya, presidente.

Señor presidente: Su despilfarro no tiene nombre. No sólo gastó lo que no tenía en el famoso Plan E, -14.000 millones de euros-, donde sólo los carteles costaron 46 millones de euros, abriendo y tapando zanjas por las aceras nacionales, sino que disparó el gasto público hasta límites inimaginables. Y, ¡oh sorpresa! Fue en los años de abundancia, entre 2003 y 2007. En esos años Alemania congeló el gasto público. Hoy se nota la diferencia. Entre 2007 y 2011, España ha gastado cada año unos 112.000 millones de euros más de lo necesario debido al sustancial aumento de gasto público de la primera legislatura; y otros 12.000 millones de euros extra al año en subsidios de desempleo gracias a la actual legislación laboral. Medio billón de euros que usted, señor presidente, y unas autonomías y sindicatos a los que no se atrevió a poner coto, han tirado por el desagüe en una legislatura. La mitad del PIB de España. Cinco millones de parados a punto de quedarse sin prestaciones y casi 70.000 empresas cerradas. Y los americanos de vuelta en Rota. ¿Cosa suya, presidente? Cambio de piel. Esta es la herencia que nos deja. Seguro que lo recordaremos siempre, principalmente  los pobres y asalariados. Por habernos empobrecido más. Por habernos arruinado. Hasta siempre, señor presidente.




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