La deuda en el 60%, el déficit en el 11,4% y el paro rozando el 20%. Y lo que se le ocurre al presidente Zapatero es que hay que debatir una serie de temas en el marco del diálogo social. ¡Váyase a escardar, presidente! Lleva más de dos años con estas bobaliconas historias que ya no se las cree nadie. Ni los del su propio partido. Se cre el presidente que la confianza llega llovida del cielo. Como el fin de la crisis tantas veces negada, esperando superarla por arte de magia. ¡Bájese del guindo que lo está tumbando el viento! Y póngase a trabajar, pero con gente que sepa tras lo que anda, no con este grupo de ministros-as desaparecidos-as. El crédito se consigue con esfuerzo y gobernando desde la seriedad. Ya no le cree nadie. Hay renuncias que enaltecen a la persona. Aunque en el Congreso, con la vuelta de sus señorías de vacaciones –¡seis semanas!, lo mismo le ayudan. A irse.
Váyase a escardar, presidente
Tenemos un plan: elecciones
“Podemos bajar el déficit público del 11 al 3%. Pueden creerme o no, pero España ya lo ha hecho antes”, ha dicho José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, a unos cien analistas e inversores en la City londinense. Objetivo: ganarse su confianza. ¿Le creerán? ¿Y usted? Sería un milagro y milagros ya… ni en Lourdes. Al menos para Zapatero que va a rezar a Estados Unidos y nunca se le ha visto ni en Lourdes ni en Fátima. El Gobierno está dispuesto a reducir el gasto público. Y para esto, señores del Gobierno, han perdido dos años. Han pensado que la crisis era como las nubes de marzo. Un chaparrrón y luego escampa. Pues no escampa. Es peor. Los nubarrones se suceden a cada cual más fuerte. Amenazan inundaciones. Emergencias. Elecciones. Gobierno sin credibilidad. La ciudadanía da la espalda a ZP. Y… ¡sorpresa! “El PP tiene un plan!, dixit Rajoy. Elecciones ya.
Los dolores de María Dolores
El ex presidente del Gobierno, Aznar, hablando del cementerio nuclear sentenció que “los únicos que han estado en su sitio son los alcaldes”. Palo a Cospedal. Los populares castellano-manchegos, con su presidenta a la cabeza, María Dolores de Cospedal, censuraron la posibilidad de que Yebra (Guadalajara) optase a acoger el ATC. Ya aprobaron en las Cortes Castellano-Manchegas que no se instalará. Otra contradicción. ¿No habían aprobado en las Cortes Nacionales que sí? Aguirre y su ‘hijo puta’, otro dolor de cabeza. Aguirre y su “los sancionados no deberían ir en las listas”, otro dolor para La Cospe. Que le avisa que “las listas las hace Rajoy”. Esto es partitocracia, no democracia. El Jefe manda. Sáenz de Santamaría, entra al trapo de las listas “nadie es quien para decir que uno mismo u otro va a ir o a dejar de ir”. Otro dolor para María Dolores. Vale ya, que acabáis con la Secretaria.
Salgado, la ministra inútil
La ministra de Economía, dicen que también vicepresidenta, Elena Salgado, se ha despachado a gusto contra el comisario Almunia porque nos ha metido “en el mismo saco” que Grecia. Pues todos, incluidos los Nobel de Economía, nos meten en el mismo saco, ministra. O sea que las cosas están más que ‘jotas’. Pero que muy ‘jotas’, ministra. Pero, ¿usted dónde vive? Escuchándola parece que no vive en España. Estará en alguna nave espacial. En las industriales no hay sitio porque están paradas o a punto de pararse. “En España llevamos tiempo haciendo los deberes para salir de la crisis”, ha dicho la Salgado. Que paren la tierra que me bajo de este país. ¡Cómo tal insulto se le puede decir a los españoles! Se han pasado dos años mirando el horizonte y negando la crisis. No diga estupideces y váyase a casa. O habrá que echarla no solo del Gobierno sino de España. ¡Váyase, ministra inútil!
La alarma Rosa
Se ha encendido “la alarma Rosa”. Y Rosa ya se lo cree. Rosa Díez, la dueña de UPyD. Cree que PP y Psoe han llegado a la conclusión de ella es un peligro para los intereses del bipartidismo d los dos grandes. Y es posible. Pero tira la piedra y esconde la mano. De momento prefiere ir de víctima. Jugada repetida. Y reparte látigo a derecha, ¬-“dejar en manos del PP la defensa de los intereses de los ciudadanos es, francamente, suicida”- y a izquierda, “los socialistas están altamente preocupados”. Y los ciudadanos de no saber de qué va Rosa Díez y su chiringuito UPyD. El rosa no es color. Y Rosa forma parte del grupo de ‘conversos’ políticos. Y ya se cree que será la ‘bisagra’ para gobernar España. Mejor se queda el país sin puerta. Para que nos dé un soponcio.
La sanción
Se paró el país. La crisis ha dejado de existir. Mejor, se ha tomado un descanso. El próximo rezo de Zapatero con Obama ha entrado en meditación. Cebrián y Pedro J. se habrán cosido los labios, de lo contrario dudo que mediten en silencio. El que medita a voces es Bono, que su excelso cargo de mandarín del Congreso no le sirve para ir a rezar, tan católico él, con Barack. Y ha roto el voto de obediencia. El chivatazo a ETA se olvida por momentos, para mayor gloria de Rubalcaba, que ya nota cómo le cortan la hierba del jardín. ¿Nucleares? No, gracias, no estamos para eso. Que decidan los ayuntamientos. ¿Pena de muerte? Ahora no, por favor. Hablemos de cosas serias. Dos partidos de sanción a Ronaldo. ¿Cuántos? Esto sí. ¡Qué vergüenza! Y al Messi, nada. Gorka Iraizoz, de rositas. La justicia es un cachondeo. “Me parece excesiva” dicen unos. “Es corta” dicen otros. Todos opinan. Nadie hay indiferente. Este sí es un problema que afecta al país. Y en ello estamos. La tierra puede esperar.
No hay razones
A Díaz Ferrán, presidente de la CEOE, parece que le han renovado el apoyo. Considera que “no hay razones para dimitir” a pesar de la situación de su empresa Air Comet, ni que sus trabajadores no hayan cobrado desde hace medio año. No hay razones. Que dimitan los trabajadores de sus puestos de trabajo. Si no cobran, que se vayan. Pura ley de mercado. Y si están tirados en un aeropuerto de América pues que no vuelvan. Y si Caja Madrid le prestó 26,5 millones de euros y ahora no se los devuelve pues que se busque la vida. Que no confían en él pues que le den a Caja Madrid o a Blesa. No hay razones para dimitir, ¿o sí? Nadie lo ha ordenado y manda él. Ah. ¿Que el Gobierno quiere dialogar? Que espere la llamada. Hasta ahí podíamos llegar. Hasta ahí ha llegado Díaz Ferrán, presidente de la CEOE. ¿Hasta cuándo?
¿Torrejón no es Vic?
Quién lo diría. Porque se parecen bastante. No sólo como ciudades cercanas a la gran urbe, sino por la problemática que les une contra los inmigrantes. El caso Torrejón saltó a raíz de conocerse la iniciativa del Consistorio catalán. Las reacciones han sido muchas. En ambos sentidos. Aunque parece que el personal se olvida de la Ley. ¿Qué dice la Ley? A cumplirla. Y si está mal, a cambiarla. Que se note que hay 350 diputados en el Parlamento. Por cierto, siguen de vacaciones. Buen oficio ese de parlamentario. No sé en el sueldo, pero en el trabajo no los engaña nadie. Y seguro que en el sueldo (y en las dietas y demás) tampoco. Las reacciones son muchas. González, patronal catalana, “el nivel de inseguridad haya subido”; Gordo, IU, la actitud del Ayuntamiento de Torrejón es un “vómito xenófobo”, es algo “ilegal”. Gilbert, inmigrante: “Fui para pedir un médico, pero no me atendieron porque no estaba empadronado aquí”. Miseria. ¿Dónde está la Ley?
Gasto innecesario de papel
La comidilla política ha sido la entrevista de El País al presidente del Gobierno. Mucha entrevista. Larga, quiero decir. Poca entrevista. Sin contenido, quiero decir. Zapatero dice poco. Más bien, nada. Está a la defensiva. No parece que la entrevista sea al líder de un país. Parece rendido. Algo tendrá que ver el entrevistador. Dos sosos. No opina de nada, excepto un poco del Estatut de Cataluña y del no rescate del sector inmobiliario “porque creo que no se podía hacer”. Vaya. No hubo problema para salir al rescate del sistema financiero. Tampoco para ayudar a las comarcas mineras. Fue difícil -reconoce,-pero ha ampliado la protección del desempleo. A lo que se niega Zapatero es a apoyar al sector del ‘ladrillo’: “No se podía hacer”. Zapatero no está por la labor. Los grandes beneficiarios del ‘boom’ tienen que apretarse el cinturón. Lástima que el director de El País no le apretara con el asunto. Total: podían haber ahorrado papel que la vida está cara.
Dejemos las cosas claras. En el debate de esta semana sobre si sería bueno o no regular a dos legislaturas el tiempo en el cargo de un presidente del Gobierno nos lleva a un gran equívoco. Los electores no eligen a los candidatos. Los candidatos son elegidos por el partido. Mejor, por el jefe del partido. Y se elige, claro está, a sí mismo. En esta ‘partitocracia’ que nos han legado Guerra y Fraga el jefe del partido es el que elige al candidato. No los electores, ni siquiera los militantes del partido. Sea el que sea. Como debiera ser. Que las bases eligieran a sus candidatos. Ah n. Eso, no, queridos. Hasta ahí podíamos llegar, dirán los jefecillos de los partidos. Lo que me ha costado llegar a la cumbre del partido como para que ahora vengan los militantes y me saquen de la lista. Eso no. Y no comentamos las listas cerradas donde tiwenen cabida los amigos del cabeza y sus otros amigos del segundo de turno. Algunos afamados y tertulianos columnistas llevan a los lectores a un gran equívoco. Esta ‘partitocracia’ es piramidal. De arriba abajo. El jefe y su ‘valido’ nombran a sus fieles para que ocupen su lugar en las listas como candidatos. Esta ‘partitocracia’ de democracia no tiene nada, en la primera parte de la función de teatro que se representa en cada campaña electoral. Sólo en el acto final de la función, cuando votan los ciudadanos, se puede llamar democracia. Hora es de cambiar. Y de paso, y sobre todo, cambiar la Ley Electoral. ¡Vaya mierda! (Con perdón).